Los periquitos o cotorras australianas, son aves sumamente sociables. Pero por este mismo motivo, tienden a crear fuertes lazos entre ellos, y no aceptan con facilidad un nuevo miembro del grupo. Por supuesto que con los pichones que nacen en el grupo no hay problemas, en general, el punto es cuando viene uno de “afuera”.
Las respuestas del grupo son variadas y no siempre malas. Puede suceder que lo acepten sin mucho problema, pero no es lo más frecuente. Otra alternativa es que simplemente lo ignoren por un tiempo más o menos prolongado, esto es lo que ocurre con más frecuencia. Pero también puede ocurrir que lo ataquen, y personalmente he visto algunas reacciones especialmente agresivas. De hecho pueden llegar a matarlo.
Existen algunos trucos que minimizan esa posibilidad.
Se debe proceder con gradualismo, para que todos las aves empiecen a conocerse. El periquito que hemos adquirido, debemos ponerlo en una jaula aparte, a la vista de la jaula grande donde está el grupo, pero a cierta distancia. Mínimo una semana mantenemos esta situación, donde pueden verse y escucharse.
Pasado ese período adosamos la jaula pequeña a la mayor, de modo que puedan tocarse, en caso de querer hacerlo. Otra semana más y vemos como van reaccionando. Pueden mostrase curiosos o ignorarlo. Pero pasados tantos días, lo más probable es que generen cierto contacto.
Ahora sí se puede hacer un intento de introducirlo en la jaula mayor y vamos viendo las reacciones de ambos, el solitario y el grupo. Pero un truco importante es hacer algún cambio en la jaula grande, por ejemplo, cambiar las barras de lugar. Así hay nuevos elementos para todos, y la distracción estará mas repartida. Si nos hemos tomado el tiempo suficiente casi seguro lo acepten.
De lo contrario, reiniciamos el proceso de las jaulas.
Fuente: mascotas.com | Imagen: mascotas.com













