
Siempre afirmamos que los gatos son animales territoriales. El problema es definir territorio. Este concepto es algo complejo y ha ido variando en el transcurso de los años, pero para referirnos al caso específico de los gatos, podemos simplificar la idea. El territorio es un espacio fuertemente ligado a un tipo de conducta que el gato realiza en ese lugar, es múltiple, y el animal lo defiende con más o menos énfasis según las circunstancias.
Tal vez el punto más importante a destacar es la relevancia de las conductas en ese espacio, y el hecho de que no se trata de un solo y único lugar, sino que son muchos y separados. Entre uno y otro territorio hay caminos que para el gato son muy precisos.
Para dar mayor claridad, existen tres clases de territorios para el gato: uno de actividad, otro de aislamiento y un tercero de agresión.
El estado de ánimo y salud del gato, y el nivel de socialización; son factores que inciden claramente en la defensa que el animal hará de esos territorios.
Imagen: flickr.com













