
El Año nuevo se esta acercando, y si tenemos una mascota en nuestra casa, tenemos una idea de la mala combinación que pueden llegar a ser a las 00 hs los fuegos artificiales y los perros.
Aunque a los gatos también les da miedo, son los caninos quienes se asustan más que cualquier otra mascota por los ruidos y explosiones que generan los fuegos artificiales. Esta es una tendencia natural de los animales ya que es instintiva una reacción de miedo a los peligros físicos o ambientales, como puede ser el ruido seco de un petardo, sobretodo cuando son repetidos sucesivamente, haciendo que este miedo se transforme en una fobia para el perro.
Lo más probable es que si el canino se asusta, lo manifieste a través de pupilas dilatadas, temblores, gemidos, jadeos, salivando excesivamente, sufriendo taquicardia, defecando o haciéndose pis encima, intentar escapar y hasta morderse a si mismo.
Para intentar disminuir su miedo a un mínimo lo mejor es mantenerlo alejado del sonido de los petardos y de los niños, ya que estos, sobretodo en épocas de fiestas, suelen tirar petardos cerca o hacia un perro que puede ser nuestro o callejero, y debemos recordar que una sola mala experiencia que tenga un perro con un fuego artificial puede desencadenar en él una fobia que lo puede llevar hasta morderse a si mismo o escapar.
También existen terapias para acostumbrar a los perros a estos tipos de ruidos de una manera progresiva, pero eso es algo que no podemos hacer nosotros mismos, sino que debemos recurrir a un etólogo.
Imagen: ohxcrap













