
En un artículo anterior a este hablamos sobre las razas más conocidas de estas pequeñas mascotas, inquietas y simpáticas como pocas; a las que llamamos cariñosamente los alegres cachetones; hoy, y continuando con el tema, veremos la forma en que puedes ocuparte personalmente del adiestramiento de tu hamster.
Como en el caso de toda nueva mascota que llega a la casa es fundamental, durante los primeros días, el tratamiento especial que debemos darle a fin de que este pueda reconocerte como su amo y esencialmente como alguien en quien puede confiar y desterrar definitivamente el temor natural que tienen los animales respecto de los otros seres que los rodean.
Para esto, el primer paso en todo adiestramiento de hamsters debe estar siempre enfocado en el reconocimiento; la forma es tan sencilla como introducir tu mano en la jaula y dejar que la olfatee libremente, sin intentar agarrarlo ni acariciarlo, solamente que reconozca tu olor y te identifique.
Una vez logrado este primer acercamiento debemos pasar a la siguiente etapa: la de la confianza; para ello coloca una golosina en tu mano cuando vayas a introducirla en la jaula y déjala allí hasta que se acerque a comerla. Es sumamente importante en esta etapa que te armes de paciencia, espera hasta que se atreva a comer de tu mano, para eso mantén tu mano lo más abierta y quieta que puedas.
Una vez logrado este nivel fundamental de la confianza, comienza con el siguiente paso: la comunicación y los lazos de interacción. En este punto ya podrás sacar a tu hamster de la jaula y permitirle un poco de libertad en la interacción contigo. Siéntalo en tu regazo y deja que se trepe por tu cuerpo y te investigue según su propia curiosidad. A medida que descubras que va tomando más y más confianza, comienza a acariciarlo o rascarlo suavemente.
Una señal de que estás yendo demasiado rápido para su gusto, sea cual sea el paso del adiestramiento en el que te encuentres, es que se echará sobre su lomo o te morderá; si algo de esto sucede, tómate más tiempo y sigue intentando. Nunca bajes los brazos, todo depende del tiempo que le dediques y de tu paciencia.
También es fundamental que le hables con voz suave y lo llames por su nombre para que se acostumbre y te reconozca, incluso por tu timbre de voz.
Todo esto puede parecer algo muy sencillo y trivial, sin embargo es un verdadero entrenamiento que requiere constancia de tu parte, sobre todo si tu mascota es un hamster más arisco o agresivo que otros.
Fuente: conciencia animal | Imagen: @Park













