
Últimamente hemos encontrado en la prensa noticias muy llamativas relacionadas con mascotas y humanos. En gran cantidad de ellas, los humanos cumplen un lamentable y triste papel. Ayer comentábamos sobre la niña rusa, hija de madre alcohólica, que fue criada por un grupo de perros. Hoy tenemos una noticia que también resulta complicado comprenderla: un hombre que drogaba a su gato.
El hecho ocurrió en Estados Unidos, más precisamente en Omaha, estado de Nebraska. La policía descubre que un joven de 20 años, estaba en la puerta de su casa fumando marihuana. Pero no lo hacía en la forma más tradicional, sino mediante un instrumento que se conoce como “bong”, de fabricación casera. También se los llama pipa de agua, y consiste en una especie de caja, de la que sale una manguera. En el interior de esa caja se acumula el humo, y es fumado de dicha manguera.
El problema serio es que en el interior de esa caja, había un gato de 6 meses de edad. Al ser detenido por esto, el individuo declara que colocó el gato ahí, porque “estaba estresado”. Con ese dueño, motivos para estar estresado le sobraban al pobre gato.
Inmediatamente retiraron el animal y lo llevaron a un refugio para recibir atención médica. En todo el trayecto el gato se mostró en un estado de estupor, con los ojos muy abiertos pero sin mostrar ninguna reacción.
El resultado de la historia: el gato será entregado en adopción (una vez que se recupere de la intoxicación) y el hombre enfrenta cargos por crueldad con un animal, lo que posiblemente lo lleve a prisión.
Imagen: flickr.com













