
En un post anterior habíamos visto algunos de los preparativos necesarios para la reproducción de los periquitos. Disponer de un espacio necesario (jaula de reproducción), buena selección de los ejemplares (mayores de un año, y buscando resaltar las características que buscamos de color) y comprar un nido; son los pasos imprescindibles.
El momento ideal del año es la primavera, pero si los tenemos a temperatura adecuada, puede suceder en cualquier época del año. De hecho, mientras mantengamos los nidos se seguirán reproduciendo, lo cual no es muy aconsejable. Más de dos puestas al año, desgasta mucho estas aves, aumentando de modo muy significativo la mortandad de pichones e incluso materna.
Una vez hecho eso, todo sucede de un modo muy natural. Al poner el nido en la jaula, casi con seguridad empezará el cortejo. La etapa de cópula dura unos 4 o 5 días, después de los cuales la hembra pasa períodos cada vez más prolongados en el interior del nido. Una vez que pone el primer huevo, prácticamente deja de salir (solo para evacuar). Los huevos se ponen cada 48 horas, y pueden llegar a ser 8 o 9, pero lo más común es 5 o 6.
Luego de 18 días empiezan a nacer. Lo hacen en el orden de la puesta, por lo tanto, cada 48 horas nace un nuevo pichón. Este sistema es muy interesante, ya que los que ya nacieron, colaboran con la incubación de los que aún no lo han hecho. El macho alimenta a la hembra, y ésta a los pichones. En los primeros días les da algo que se llama leche de periquito, que es un material regurgitado muy viscoso.
A las tres semanas comienzan a asomarse fuera del nido, y a las cinco lo abandonan. El padre los alimenta cuando empiezan a salir, y gradualmente lo hacen por sí mismos. Es importante retirar los nidos en ese momento, ya que de lo contrario comenzará una nueva puesta.
Imagen: flickr.com













