
El perro necesita dormir más que nosotros. Por esta razón debe tener a su disposición, en un rincón tranquilo, lejos de las fuentes de calor pero también al abrigo de las corrientes de aire, un acolchado o una cesta aislada del piso, donde pueda descansar.
Cuando el tiempo es bueno, si se tiene jardín, puede ponerse a disposición del perro una cucha de madera, más alta que el suelo y provista de un alero y una tarima que formen una especie de pórtico.
Los perros que suelen dormir sobre superficies rígidas pueden sufrir de callos en los codos y los garrones que, cuando alcanzan determinado tamaño, deben ser extirpados quirúrgicamente por un veterinario.
Para evitar este inconveniente, convendrá poner en la cesta del perro un pequeño colchón o frazadas viejas, y en la cucha, al aire libre o en la perrera, virutas de madera.
Si en pleno verano el perro debe permanecer al aire libre, sin posibilidad de entrar a la casa, se le proporcionará por lo menos un alero que lo resguarde de la canícula, colocándole debajo un acolchado o una tarima que lo aísle del terreno.
No se cometerá el error de cortarle el pelo a un perro de pelo largo, creyendo que se le ayuda a soportar el calor del verano. Al hacerlo, se expone su piel desnuda a la acción directa de los rayos solares, particularmente peligrosos porque el perro, a diferencia del hombre, no es capaz de proteger su piel con el sudor y se lo expone a moscardones y otros insectos que, en condiciones normales, hallan el obstáculo del pelo protector.
Conviene recordar, también, que ningún perro, excepto el San Bernardo, el chow chow y el siberian husky, es capaz de soportar sin calefacción los rigores del invierno.
En la hipótesis más optimista, es decir aunque el perro mantenido a la intemperie logre sobrevivir, el resultado será una enfermedad reumática precoz.
Los abrigos para perros no son algo absurdo y ridículo, como puede parecer a primera vista, sino que son aconsejables para los ejemplares de tamaño pequeño, sobre todo de pelaje escaso, que viven en departamentos con demasiada calefacción.
Si el perro sale durante pocos minutos y cumple un ejercicio físico intenso, es posible no cubrirlo, pero si sale con correa, y por lo tanto no puede correr, un abrigo tejido le evitará perjuicios.
Cuando el perro está usando abrigo, no se lo dejará salir solo porque podría engancharse con cualquier objeto puntiagudo y tener dificultades para desprenderse.
Lo más importante es que tu mascota siempre esté cómoda y protegida, si tienes dudas lo más conveniente es consultar con un especialista, tal como un veterinario o criador de la raza de tu perro.
Imagen: My Petite Glamour Dog













